Ideario de la Diócesis de Posadas

Bajo el lema “Para crecer en fortaleza, sabiduría y gracia”, nuestra Diócesis nos inspira a seguir el ejemplo de Jesús, que pudo ser Maestro de fe y vida, ya que Él mismo hizo el camino de crecimiento personal en las distintas dimensiones de su ser, no sólo en la infancia y adolescencia, sino en todas las etapas de su existencia. La vida íntima de la familia de Nazaret y sobre todo, la conducta de Jesús niño-adolescente, son un paradigma típico para el cumplimiento de la misión de la educación. Así luego Jesús enseña a sus discípulos y a todas las personas que a Él se acercaban, con palabras y sobre todo con acciones.

Adherimos a la identidad de las escuelas católicas, que son centros privilegiados de evangelización ofreciendo a la sociedad un servicio de formación integral de los alumnos con proyección hacia la comunidad.

Encontramos nuestro verdadero sentido y significado en Jesucristo y su mensaje, tal como lo presenta la Iglesia en su Magisterio. El Divino Maestro es nuestro modelo principal.

Buscamos evangelizar por medio de la educación, la promoción humana, la difusión de la cultura cristiana en un proceso de síntesis entre fe, vida y cultura.

Nuestra visión del mundo y del hombre está inspirada en el Evangelio de Jesús, considerando el mundo y la sociedad el ámbito donde los hombres dialogan entre sí, realizan su vocación y se hermanan en un proyecto común.

Por ello deseamos promover la construcción de una sociedad más justa, más solidaria y participativa de acuerdo con el plan de Dios.

La persona humana, creada a imagen y semejanza de Dios y redimida por Jesucristo, posee una dignidad intrínseca e inalienable, que la hace sujeto de profundos valores y es llamada por Dios a la santidad y a la bienaventuranza eterna. Como comunidad educativa católica anhelamos atender el bien de todos, creando condiciones que permitan el desarrollo integral de la persona con un destino trascendente, que reflexiona sobre el sentido de la vida y explicita su proyecto de vida. La misión de la educación católica es promover los valores universales y permanentes de la fe cristiana. Esto supone el desarrollo del espíritu crítico, del juicio moral objetivo y la propuesta de una escala de valores capaz de sostener el proyecto de vida personal, familiar, institucional y el enriquecimiento de la sociedad.